lunes, 17 de octubre de 2016

La importancia y necesidad de los limites

Para convivir en armonía toda sociedad necesita de normas. La familia constituye el primer grupo social al que pertenece el niño y en el que aprende a convivir. Es por ello que el establecimiento de normas y límites en el contexto familiar supone uno de los factores de protección más significativos para reducir la probabilidad de aparición de conductas de riesgo, tanto en la infancia como en la adolescencia.
La disciplina en una familia es algo de lo que los padres son responsables, no es una tarea de los hijos.

Según Loreto (2012), diferentes estudios demuestran que cuando los padres o adultos referentes presentan dos cualidades básicas como son disciplina consistente y apoyo emocional, los adolescentes tienen menos problemas y conductas de riesgo.

Existen 3 estilos predominantes de disciplina:
  1. Estilo Autoritario: se caracteriza porque los padres creen tener siempre la razón y saber perfectamente lo que es correcto para el hijo. Generalmente, la herramienta para ejercerlo es el maltrato físico y psicológico. Es poderoso porque se funda en el miedo que siente el niño o adolescente a ser castigado. La consecuencia de este estilo es profundamente negativa porque actúa como un modelo violento a imitar, y progresivamente estimula mayor agresividad. No es recomendable, ya que de este modo le costará entender el sentido de las normas y obedece sólo por miedo, lo que hace que cuando el adulto no está, no obedezca la norma.
  2. Estilo Horizontal o Amigo: suelen no poner límites porque tienden a situarse al mismo nivel que sus hijos. Confunden la jerarquía que todo padre posee frente a sus hijos con distanciamiento afectivo; muchas veces se obstinan en ser padres relajados. Esta incapacidad de poner límites deriva en una relación horizontal, vale decir, en la que padres e hijos son iguales o se encuentran a la misma altura. Esto evidentemente dificulta el desarrollo posterior del sentido de responsabilidad en los niños y su respectiva autonomía para moverse por el mundo. Este estilo es muy confuso y perjudicial para los hijos, ya que los obliga a poner sus propias normas y límites tomando decisiones que no corresponden a su edad.
  3. Estilo Democrático: Capacidad de poner límites con cariño y firmeza, entendiendo que ambas cosas son sumamente necesarias para el desarrollo. Los padres son capaces de explicar y dialogar acerca del sentido de las normas y sus respectivas consecuencias (para ellos mismos y para otros). Promueven una actitud participativa a través del debate de situaciones específicas. Permiten desarrollar la capacidad de mirarse a sí mismo y considerar a otros al momento de emprender alguna acción. Este estilo promueve conductas pro-sociales (en beneficio de los otros) en los niños o adolescentes, vale decir, autónomos, flexibles, que pueden convivir sanamente con otros. Las normas, a través de este estilo, son fácilmente incorporadas por los hijos, quien las siente como propias, cargadas de sentido y no impuestas desde afuera arbitrariamente.
Ningún padre o madre pertenece sólo a un estilo, sino que tiene aspectos de todos los estilos, con uno más predominante. Empezar a reflexionar sobre la necesidad de los límites es un primer paso a ayudar a nuestros hijos con su autocontrol.


¿Cómo hacer que los límites funcionen en casa? 

  • Deben ser comunicados de una manera muy clara y precisa.
  • Deben ser normas consistentes y consensuadas entre los padres.
  • Necesitan saber que cada acto ya sea positivo o negativo tendrá una consecuencia sistémica.
  • Hacer explícitos los límites con ellos desde que son pequeños.
  • No es bueno que existan muchas reglas o normas en la casa. El exceso de reglas genera que sean pasivos o muy inseguros. Es mejor tener una cantidad moderada de normas que sean claras y se hagan cumplir siempre.
  • Cuando existe la necesidad de aplicar una sanción porque se ha trasgredido una norma, es importante que la sanción tenga directa relación con la norma trasgredida o que pueda tener un efecto reparatorio si causó daño a alguien.
Importante diferenciar límite de castigo:
Los límites son el establecimiento anticipado de una norma, en cambio, el castigo es la sanción por el no cumplimiento de ella.
Si logramos poner límites claros, podremos evitar los castigos.
Es importante recordar que la mejor manera en que aprenden nuestros hijos es a través del reforzamiento de las buenas conductas, y más que preocuparnos de dar castigos, debiéramos poner el acento en reforzar aquello que están haciendo bien.

"Si pienso bien, me siento bien y actúo bien"

Muchas gracias,

Lic. Ximena Urrutia Paredes
Ps. Andrea Elías Roca Rey - Interna
Dpto. de Psicología del Colegio Skinner
www.skinner.edu.pe


Bibliografía:
Normas y Límites, Guía para familias. Instituto de Adicciones: Madrid. Recuperado de: 
http://www.madrid.es/UnidadesDescentralizadas/Salud/Publicaciones%20Propias%20Madrid%20salud/Publicaciones%20Propias%20ISP%20e%20IA/PublicacionesAdicciones/ficheros/NormasyLimites.pdf
“Jardín Sobre Ruedas. Taller para padres”. Manual para
Educadoras, Fundación Integra, 1998. Recuperado de: http://www.unicef.cl/centrodoc/tesuenafamiliar/12%20Padres.pdf
Loreto (2012) Evaluación del programa "Familias fuertes: amor y límites" en familias con adolescentes de 10 a 14 años. Rev. méd. Chile vol.140 no.6 Santiago: Chile. Recuperado de: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872012000600005&script=sci_arttext

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